Opinión de un cliente que volvió
Segunda vez en el campamento, esta vez con la familia. Lo que cambia cuando ya conocés los senderos y volvés con otras expectativas.
“La primera vez fui solo, en una salida de orientación de tres días. Volví dos años después con mi hija de doce, y el campamento se sintió distinto: más pausado, más atento a las preguntas. En la cocina de campamento nos dejaron armar el menú y explicar por qué elegíamos cada ingrediente. Terminamos el último día con un ejercicio de mapa y brújula cerca del lago, sin apuro, corrigiendo rumbos entre risas. No es un lugar para correr: es un lugar para aprender a mirar el terreno.”
Martina Quiroga
Participante recurrente, salida familiar de otoño en San Martín de los Andes
Orientación, cocina de campamento y senderismo
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